Rodeado de palmerales y con un amplio jardín, su edificio de dos plantas y 21 habitaciones destaca por su tamaño en el tranquilo pueblo de San Ignacio. Se encuentra muy cerca de la antigua misión. Una vez que recupere energías, puede caminar hasta el centro del pueblo para conocerlo y, después, relajarse y disfrutar de la comida en el restaurante del hotel, abierto toda la semana.