Con solo 11 cabañas de madera, cada una con el nombre de un pez o crustáceo, esta tranquila escapada ofrece impresionantes vistas del Pacífico mexicano y todo lo necesario para la relajación pura. A solo unos pasos de distancia, el restaurante de la ciudad sirve como un lugar de reunión para lugareños y viajeros por igual, donde la excelente comida genera nuevas amistades y planes de aventura.